Esta moda originaria de Silicon Valley en EEUU. consiste en alejarnos de todo aquello que produce placer, desde la alimentación, el alcohol y el sexo hasta las redes sociales y las nuevas tecnologías.

Esta práctica se conoce como ayuno de dopamina, un término acuñado por el psicólogo Cameron Sepah al que se le atribuyen las bondades de “reiniciar” y mejorar la eficiencia del cerebro. Es una manera de librarnos de los vicios que nos impiden alcanzar nuestras metas y potenciar la productividad. En definitiva esta teoría se basa en la premisa de que estamos tan sobreestimulados que segregamos más dopamina de la recomendable; esto hace que nos volvamos tolerantes a sus efectos y que nuestro cerebro se sature y sea menos productivo. Por lo tanto, si eliminamos las actividades que nos hacen producir esta dopamina, como el sexo, nuestros niveles caerán. Una vez concluido el período de “ayuno”, el cerebro volverá a segregar dopamina y a responder a los estímulos a las que ya no respondía porque se había acostumbrado a ellos. Esto es, si nos abstenemos de ciertas actividades placenteras, se disfrutarán más cuando se vuelvan a retomar.

¿Qué es la dopamina?

Es un neurotransmisor básico del sistema nervioso central. El cerebro la necesita para múltiples tareas relacionadas con la memoria, la motivación, el aprendizaje, la atención y los estados de alerta. Se estimula también cuando nos enamoramos. Cuando se libera dopamina en el cerebro suele ser cuando se realiza alguna actividad placentera, como practicar sexo. Por eso ahora se le conoce como el neurotransmisor del deseo y la motivación.

Al liberar dopamina se siente unas enormes ganas de buscar el placer, y cuando lo encontramos nos lo hacen sentir las endorfinas. El deseo hace buscar el placer, y el placer también hace aumentar las ganas de buscar el deseo.

Esta propuesta lo que indica es que el ayuno de dopamina se basa en la renuncia a los comportamientos poco saludables que impliquen abusar del placer. Algo así como una estrategia para huir de situaciones que distraen la atención de otras más productivas.

La finalidad de este ayuno es realmente aumentar la productividad, no perseguir el bienestar físico de la persona que lo practica. No hay que confundir mejorar la salud con mejorar la productividad. La moderación es la base de la salud, en la vida y en el trabajo; si llevas un equilibrio en tu vida cotidiana no es necesario este tipo de prácticas.

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