Este curioso término aúna tres placeres muy básicos: comer, dormir y tener sexo. Esta fusión de tres prácticas habituales combinadas estimulan la dosis de placer entre parejas y combaten el estrés.

El nombre deriva de la combinación de la alta gastronomía, la siesta y el sexo. Lo ideal es comenzar el encuentro primero planificando el plato culinario:

  1. Comer relajados, saboreando la comida y si es posible una copa de vino. En este plano la comida se intenta ligar más al placer que a la alimentación. Es interesante idear platos con texturas, sabores y aromas. Todo lo que enciende los sentidos será un alto nivel de estímulo y tiene un impacto directo en la conexión sexual erótica.
  2. El sexo con juego previo prolongado
  3. Finalmente una siesta que puede intercalar despertares con nuevos encuentros sexuales. El descanso es un acto placentero; es fundamental para el buen funcionamiento del cuero, renovar energías y liberar el estrés. Además, para que la siesta sea reconfortante conviene no excederse de 45 minutos, ya que si se alarga demasiado provoca malestar, malhumor y sensación de embotamiento o pesadez.

Existe una época preferida para practicar la gastrosiexta y es en el invierno, ya que el frío favorece los planes en pareja dentro del hogar y existe una mejor conexión entre ambos.

Estos tres placeres totalmente sanos, nos ofrecen múltiples beneficios, lo que hace de la gastrosiexta un concepto ideal para practicarlo:

  • Combate y libera el estrés.
  • Reduce las enfermedades cardiovasculares (disminuye la presión arterial y mejora la oxigenación de la sangre).
  • Se estimulan y trabajan los cinco sentidos.
  • Mejora las funciones cognitivas.
  • Libera las endorfinas (aumenta la sensación de bienestar).
  • Mejora el humor.
  • Descansa el cuerpo y la mente.
  • Aumenta la autoestima.
  • Mejora la comunicación y las relaciones de pareja.
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