Se ha hablado mucho de alimentos y otros factores que pueden contribuir a mejorar la salud sexual, pero es importante conocer que hay fármacos que pueden afectar negativamente a la calidad de las relaciones sexuales. Aquí te nombramos una serie:

  1. La píldora anticonceptiva. La píldora puede disminuir los niveles de las hormonas sexuales y acabar afectando a la libido de algunas mujeres. No es un efecto secundario habitual aunque se da el caso.
  2. Los antihistamínicos. Tienen varios compuestos que pueden afectar al desempeño sexual. Lo mejor es tomarlos con mucho margen antes de mantener relaciones, para que no afecte en exceso.
  3. Antihipertensivos. Los medicamentos para tratar la hipertensión arterial se usan para disminuir la presión dentro de los vasos sanguíneos. En los hombres la disminución del flujo sanguíneo puede disminuir el deseo sexual e interferir con la erección y la eyaculación; en las mujeres puede causar sequedad vaginal y disminución del deseo.
  4. Antidepresivos. Además de prescribirse para tratar la depresión, también se recetan para tratar una serie de trastornos como los de ansiedad, los alimentarios, el obsesivo compulsivo, el dolor crónico… Los antidepresivos pueden causar problemas en todas las áreas de la función sexual, al bloquear la acción de tres químicos cerebrales que transmiten señales entre las células nerviosas. Entre sus efectos secundarios están la dificultad o imposibilidad de eyacular, la impotencia y la disminución de la libido.
  5. Antipsicóticos. Se usan para tratar la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras patologías psiquiátricas graves. Éstos bloquean la dopamina, un químico cerebral que ayuda a regular las respuestas emocionales y a controlar los centros cerebrales responsables de la gratificación y el placer. Asimismo, aumentan los niveles de la hormona prolactina, que puede causar disfunción eréctil, disminución de la libido y dificultades para llegar al orgasmo.
  6. Las benzodiacepinas (o tranquilizantes). Se usan para tratar la ansiedad, el insomnio, la agitación y los espasmos musculares. Las propiedades sedantes y de relajación muscular disminuyen el interés sexual y la excitación.

En general, el trastorno sexual inducido por los medicamentos suelen remitir cuando se reduce la dosis o se retira la medicación.

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