Las siglas LGBT, la cual se utiliza desde la década de los 90 para referirse a las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgeneristas, cada vez incluye más letras. A ella se le suma la “I” , que agrupa a personas interesexuales o aquellas que han nacido con órganos genitales tanto masculinos como femeninos. Además, la última letra en añadirse ha sido la “Q”, en referencia a “Queer”. 

Éste es un término acuñado para definir a todas aquellas personas que no quieren clasificarse bajo etiquetas tradicionales por su orientación e identidad sexual. Lo queer deconstruye la sexualidad normativa y traspasa lo socialmente aceptado, esto es, la vida heterosexual, monógama, con personas de edad similar y clase social…

La palabra queer, utilizada como verbo significa “desestabilizar” normas aparentemente fijas. Es un término que proviene del inglés que significa extraño o poco usual, y se vinculó al ámbito sexual desde el siglo XIX, principalmente referido en sentido peyorativo a hombres que mostraran comportamientos afeminados o hicieran cualquier cosa que se interpretara como una “desviación sexual”.

Ya durante el siglo XX, “queer” se unió a la lista de palabras regularmente empleada como ataque para toda persona que no siguiera la heteronorma en su vida social.

Poco a poco, cuando el movimiento de liberación gay comenzó a fortalecerse, diferentes movimientos LGBT a lo largo de EEUU se fueron apropiando del insulto “queer” y lo empezaban a mostrar con orgullo. Debido a que cualquier gay, lesbiana, trans… podía nombrarse “queer”, esta palabra fue clave para el activismo a favor de la ruptura de los roles y estereotipos que limitan a todas las personas.

Lo queer es pensado como un lugar de resistencia ante las narrativas tradicionales  y binomios fijos como hombre-mujer y heterosexual-homosexual. La lucha queer busca repensar lo gay y lo lésbico fuera de esencialismos, es decir, eliminar el pensamiento de que existe una esencia única de lo gay, lo lésbico, lo bisexual, lo transexual y lo heterosexual.

Judith Butler, filósofa y propulsora del movimiento Queer, lo define de la siguiente manera:

Mi entendimiento de la palabra “Queer” es el de un término que desea que no tengas que presentar una tarjeta de identidad antes de entrar en una reunión. Los heterosexuales pueden unirse al movimiento queer. Los bisexuales pueden unirse al movimiento queer. Queer no es ser lesbiana, no es ser gay. Es un argumento contra la especificidad lésbica: Si soy lesbiana tengo que ser de tal modo. O si soy gay tengo que desear de cierta manera. Queer es un argumento en contra de cierta normativa, de lo que una adecuada identidad lesbiana o gay constituye.

El término queer aún se está construyendo, es un término joven y va evolucionando a medida que lo vamos adoptando todos. Aunque se podía definir como una palabra que podemos utilizar para definir nuestra sexualidad fuera de todas las definiciones.  

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