Actualmente las nuevas tecnologías han pasado a formar también de la parte más íntima del ser humano como son las relaciones sexuales. Se han pasado de consumir dildos y juguetes clásicos a modernos vibradores conectados y dirigidos por apps.

Hasta este punto se nos presenta el término “digisexual” como un nuevo concepto relacionado con la tecnología y el sexo; las personas digisexuales consideran que su identidad sexual primaria proviene del uso de la tecnología.

Un elemento clave en esta evolución de la tecnología son los robots sexuales. El mercado está avanzando en rápido crecimiento para fabricar robos sexuales de última generación. Empresas como RealDoll, Orient Industry o KanojoToys tienen su actividad en la fabricación de maniquíes hiperrealistas tanto de hombres como de mujer fabricados en látex y articulados en acero y PVC, a los que se les puede configurar desde la ropa, el color de piel, ojos y hasta el tipo de cuerpo, el tipo de vagina, el tamaño de busto o el pene o el corte de pelo. Este mercado se ha perfeccionado con la presentación del primer robot sexual que incorpora una cabeza robotizada dotada de inteligencia artificial, se trata de Harmony, de la compañía RealDoll, programada para satisfacer todo tipo de fantasías sexuales.

En el cine hemos podido ver numerosas películas que tratan sobre relaciones afectivas entre humanos y robots (Blade Runner, Her, ExMachina), y según varios estudios por el año 2050 las relaciones entre ambos serán cotidianas.

Está totalmente claro que la robótica desempeñará un papel definitivo en la sexualidad futura, aunque también es cierto que la proliferación de robots sexuales plantean nuevos dilemas morales, ya que no hay una regulación específica para ellos.

Por un lado, hay defensores de estos robots que admiten que aportan beneficios a personas que tienen dificultades para relacionarse, mientras que por otro lado también hay detractores que consideran que los robots son una derivación de la pornografía y que se basan en una visión misógina del mundo.

El principal motivo actualmente para adquirir un robot es la soledad, las dificultades para relacionarse sobre todo a partir de una edad madura, el fracaso de relaciones anteriores… todo ello hace que los robots sexuales se conviertan en una alternativa sintética que puede cubrir el hueco que deja una persona de carne y hueso.

De momento, tendremos que esperar un poco más para ver cómo evolucionan.

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