El squirting toma su nombre del inglés para referirse a la eyaculación femenina. Se da en la respuesta sexual femenina como puede ser la sudoración o la contracción muscular interna del suelo pélvico en el momento del orgasmo. Hasta hace relativamente poco ha sido un tema un poco tabú, y es que es algo relativamente moderno y sigue siendo novedoso como objeto de estudio. Sin embargo, da una concepción errónea debido a la falsa imagen que ofrece la pornografía, donde las mujeres expulsan infinita cantidad de líquido.

Todas las mujeres en el momento del orgasmo eyaculan. Sin embargo, hay casos en los que es imperceptible, como por ejemplo si se produce eyaculación retrógrada, por la que parte del fluido que se emite va hacia la vejiga, y por otro que se eyacule una cantidad imperceptible. Todas las mujeres eyaculan, en mayor o menor cantidad.

Según estudios sobre la eyaculación femenina, la responsable de la eyaculación es la próstata femenina, formada por un conjunto de glándulas llamadas glándulas de Skene, que se ubica en torno a la uretra (el conducto que va de la vejiga al exterior) y está enraizada en ella. 

Está localizada paralela a la vagina, como a dos centímetros de la entrada (más o menos donde podemos situar la zona del punto G).  El tamaño de la próstata femenina triplica su tamaño cuando está llena de líquido y tiene un conducto bífido que la comunica con el exterior, cuyas salidas están situadas a ambos lados del meato urinario. Así la eyaculación no sale por la uretra (muchas mujeres piensan que se están orinando mientras están teniendo relaciones sexuales, durante el orgasmo o después de él) pero no sale por la uretra sino por estos conductos ubicados muy cerca del meato urinario. El líquido es parecido al agua, no se trata del flujo vaginal de la lubricación (ese es más denso), sino que es líquido y transparente.

Es en el momento de eyacular cuando se experimenta la sensación de ganas de orinar debido a la ubicación de la próstata. Aquí hay mujeres como ya comentamos antes, que eyaculan normalmente y otras que lo hacen hacia dentro. En este caso el líquido prostático va a parar a la vejiga y se expulsa con la orina. Por eso tras un orgasmo muchas mujeres tienen la necesidad de hacer pis.

Hay mujeres que se sienten incómodas ante esto; no es necesario creer en la obligación de eyacular en las relaciones sexuales, esto es algo a lo que no se debe exigir. Lo ideal es que cada mujer juegue y disfrute con su cuerpo, y si tiene posibilidad de experimentar la eyaculación conseguirá disfrutar de una sensación plena de liberación.

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