Generalmente se tiende a pensar que cuando se llega a la menopausia la vida sexual llega a su fin. Como bien es normal, ya que se producen importantes cambios hormonales, el cuerpo se tiene que adaptar a esos cambios. De esta forma necesitamos aliviar los síntomas que pueden afectar a la vida sexual para que se pueda continuar disfrutando plenamente de la vida sexual.

¿Cuáles son esos síntomas?

  1. Sequedad vaginal. Es el principal problema de la menopausia, ya que la zona vaginal lubrica menos que antes y provoca irritaciones e incluso dolor durante las relaciones. Para evitar este problema se puede emplear el uso de lubricantes como este de sabor piruleta que disponemos en la web del Museo Erótico: https://boutique69.com/es/tiendafisica/925-gel-inlube-sensacion-natural-nuei-8414606513383.html
  2. Pérdida del apetito sexual. Esto es provocado por la disminución de estrógenos que a su vez provoca la sequedad vaginal, dolor durante el coito, etc.
  3. Menor intensidad en los orgasmos. Se debe a que, al perder tonificación en el suelo pélvico, los orgasmos y las contracciones que los acompañan suelen ser menos intensos. ¿Cómo podemos mejorar esto? Podemos recurrir a los ejercicios de Kegel, pilates o yoga.
  4. Cambios de humor. Viene unido a lo que hemos comentado anteriormente sobre los cambios hormonales, que a su vez provocan una inestabilidad emocional que se traduce en irritabilidad, susceptibilidad, dificultad de concentración, ansiedad, cansancio, etc.

Es necesario pensar que se puede y se debe disfrutar de la sexualidad a cualquier edad, por lo que la menopausia es tiempo para descubrir con la pareja nuevas formas de disfrutar de la vida sexual.  Además, según estudios recientes afirman que las mujeres que mantienen relaciones sexuales con regularidad tienen un menor riesgo de menopausia temprana.

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